jueves, 17 de junio de 2010

Familia Díez Savater




Familia Díez Savater. Calle Erillas, 26 3ºA. Las dos de la tarde.

Madre: Juana
Padre: Francisco
Hija mayor: Merche
Hijo mediana: Patricia
Hija Pequeña: Ester

Francisco en la cocina cortando jamón, entra Juana.

Juana -¿Tienes algo para lavar? Si tienes algo sácalo ya porque ahora voy a hacer la colada de blanco con lo de la tienda, pero luego voy a hacer una de color, que con este tiempo se seca todo a la media vuelta y en cuanto se seque lo blanco, la Ester que lo vaya planchando y para mañana eso que tenemos adelantado ¿Tienes algo o no? Lo que sea dímelo ahora porque si no.
Francisco -Ya esta en la lavadora.
Juana -(mirando la ropa de la lavadora) ¿Esto, solo esto? poco me parece esto. Seguro que tienes más por ahí, voy a ver. No cortes así el jamón. Esto hay que cortarlo más fino, así de gordo la Ester no lo va a querer ni ver y la Patricia lo que le falta, atragantarse con un trozo de jamón.
Francisco -Un poco de hambre les vendría bien.
Juana -Estos trozos son muy gordos, ufff, deja ya lo corto yo.
Francisco -¡Pero si siempre lo he cortado así!
Juana -Anda, anda ¡En la vida hemos cortado el jamón así de gordo!

Entran Merche, Patricia y Ester que llegan del instituto.

Ester -¡Cuéntanoslo!
Patricia -¡Cuéntanoslo!
Francisco -Me vas a decir a mí como corto yo el jamón.
Juana -Míralo, tú míralo ¡míralo! ¡Mira que trozos más gordos!
Ester -¡Cuéntanoslo!
Patricia -¡Cuéntanoslo!
Ester -¡Cuéntanoslo!
Patricia -¡Cuéntanoslo!

Pasan por delante de la puerta de la cocina.

Merche -Hola mama, hola papa.
Ester -¡Cuéntanoslo!
Patricia -¡Cuéntanoslo!

Merche y Ester continúan hacia el cuarto que comparten las tres hermanas. Patricia se queda en la cocina.

Francisco -¡Córtalo como te dé la gana!
Juana -Como me dé la gana no, normal, como siempre.
Patricia -Hola mama.
Juana -Hola Patri cariño ¿Qué tal la tripita?
Patricia -La tengo rara ¿qué hay para comer?
Francisco -Jamón muy gordo.

Simultáneamente vemos a Merche y Ester cambiándose en su cuarto.

Ester -¿Como se llama? solo dime como se llama ¿como se llama? Ya se, el Diego, el Diego ¿Es el Diego? ¿Sólo dime si es el Diego? Sólo dime eso y no te pregunto más ¡Qué fuerte, el Diego! Si solo hace dos meses que corto con la Elena ¿Vais a quedar este sábado? El Diego ¡Qué fuerte!

Merche y Ester salen de su cuarto y van a la cocina.

Ester -Hola mama, hola papa ¡la Merchi esta saliendo con el Diego!
Patricia -¡El Diego! ¿el que salía con la Elena?
Juana -Hola Merche. Venga a comer todo el mundo, sentaros.
Ester -El Diego, el del ciclomotor.
Merche -¡Qué no estoy saliendo con nadie vale ya!
Juana -¿Ese es el hijo de la ferretera, que tiene una hermana que esta un poco así?
Patricia -A mí ese ciclomotor me parece asqueroso.
Ester -Su hermana no esta un poco así, no es ese.
Juana -Pero la ferretería si la tienen ¿no?
Ester -No sé.
Patricia -El ciclomotor es asqueroso.
Juana -(a Merche) Tiene o no tiene una ferretería el padre de tu novio.
Merche -(enfadada) ¡¡¡Qué no lo sé, dejadme en paz!!!
Patricia -La ferretería no sé, pero el ciclomotor lo tiene seguro, y es asqueroso.
Ester -Más asqueroso es el de tu novio que no tiene ciclomotor.
Patricia -¡Oye, cállate enana!
Juana -Patricia cámbiate que vamos a comer.
Patricia -¡Hala! Me cambio luego mama.
Juana -Ni ala ni pechuga ¡Qué te cambies!
Ester -(a Merche) ¿Os habéis enrollado?
Patricia -¡Mamaaaaa, porfaaaa!
Juana -¡Qué te cambies!
Ester -Sólo cuéntame eso, cuéntame si os habéis enrollado.
Patricia -Seguro que se han enrollado en el ciclomotor asqueroso.
Francisco -(grita y corta todas las conversaciones) ¡¡¡Comemos o no!!!

Todas cortan las conversaciones pero sin alterarse por el grito, sin mal rollo. Juana pone la comida en la mesa. Patricia se va a cambiar para volver después a la mesa. Todos comen y hablan a la vez.

Juana -¿Habéis visto que los de arriba ya han terminado de cerrar la terraza?
Ester -¿Que terraza?
Juana -¿Qué terraza va a ser? ¡la terraza! la que es como la nuestra.
Ester -Ahhh.
Francisco -Eso de cerrar las terrazas me parece una tontada ¿Para que quieres una terraza que no es una terraza?
Juana -Hombre, les queda el salón más grande.
Ester -Patri ¿este sábado vas a ir al Pepeleches?
Patricia -No se.
Ester -(irónica)¡Como que no se!
Merche -A mí tampoco me convence lo de cerrar la terraza, la casa se queda como más triste.
Juana -No se, de todas maneras ya os diré, porque seguro que me dice que me pase a ver la reforma, porque a esa le encanta lo de enseñar sus reformas.
Ester -(a Patricia) ¿Te pondrás la camisa del Zara?
Patricia -A ti que te importa.
Ester -Seguro que te la pones para ver a...

Ester empieza a parodiar los gestos y actitudes de un chico adolescente.

Francisco -No tiene otro entretenimiento, enseñar las reformas y alcahuetear por el patio.
Juana -Y las reuniones de vecinos. Montar el pollo en la reunión de vecinos es su deporte favorito. Seguro que vuelve a nombrar lo de que la pocería se hizo mal, y que hay malos olores ¡Pero donde están los malos olores, solo los huele ella.
Francisco -Lo que pasa es que como la reforma no la hizo su marido cuando era presidente, pues ahora todo le parece mal.

Ester y Patricia comienzan a reír estrepitosamente. Trozos de comida salen disparados de sus bocas hacia todos los rincones de la mesa.

Merche -(quitando un trozo de comida de su plato) ¡Patriiii, asquerosa!
Juana -Poneros la manita delante cuando os reís.
Francisco -Estas crías por separado bien, pero juntas no hay quien las aguante.

Ester y Patricia siguen riendo.

Merche -Habría que poner otra mesa para que comieran las enanas.
Juana -Se nota que estas judías no son las del Julián.
Francisco -Hombre que si se nota, a ese no le compramos más.
Juana -Ése, de en cada puñado de judías que te da te mete cuatro o cinco pochas y es que eso se nota. Luego haces la cuenta y dices: ¡pero bueno si he comprado dos Kilos y he tenido que tirar medio! (a Patricia) ¡Comeee que no haces más que tontadas y no comes!
Ester -No quiere comer mucho porque el sábado...
Francisco -Y las patatas
Juana -Las patatas mucho peor, las patatas van todas llenas de cucos ¡todas llenas de cucos! Tienes que tirar la mitad, y las cebollas. Todo, todo, todo el género que tiene este hombre no vale para nada. (a Ester) ¡Ya vale de hacer el tonto! ¡Trae el segundo plato a ver si así dejas de hacer el tonto con tu hermana!

Ester se levanta a por el segundo plato, se queda observando a su familia. Comienza un aparte.

Ester -Ya no tengo quince años y todo esto ya no existe. El comedor ya no esta en esa habitación, las sillas las tiraron después de que mi padre las reparara mil veces, la mesa la llevamos a la casa del pueblo.
Mi hermana Merche se caso y se fue con su marido, mi hermana Patri se caso, vive en otra casa, y yo me fui a vivir a Madrid.
Esta situación es imposible volverla a vivir.
Esta bien así y así debe ser, pero me gustaría poder volver a vivir una comida así, vivirla una sola vez más. Me encantaría poder regalarle eso a mis padres.

Fin aparte Ester vuelve a la mesa con el segundo plato. Todos empiezan a comer. Ester no se sienta.

Juana -Francisco no te eches tanta sal que no es bueno. Patri cógete otra.
Francisco -(echándose sal) De algo hay que morir.
Juana -¿Sabes quien se ha muerto?
Patricia -¿Quien?¿De qué?
Juana -El abuelete este que tenía el perro ese asqueroso, el que no paraba de ladrar en la calle.
Patricia -¿De qué se ha muerto?
Francisco -Del último mal.
Juana -Le dio una embolia paseando al perro, y no era muy mayor, se lo encontraron en el parque con el perro. El perro venga ladrar, ladrar hasta que se acerco gente y mira... allí se lo encontraron. Mañana lo entierran.
Merche -Espero que entierren al perro también porque es asqueroso.
Ester -Os voy a hacer una foto
Merche -¡Qué!
Juana -Ahora, si estoy fatal, no me hagas fotos.
Francisco -Come y déjate de fotos.
Juana -¡No me hagas una foto que estoy horrorosa!
Patricia -¿Para qué quieres hacer una foto?
Merche -A mí sácame de espaldas.
Juana -A mí no me saques.
Patricia -¿Para que quieres la foto? ¿Es para algo del instituto?
Francisco -Déjate de fotos y come.
Juana -¡Que no me saques!

Ester hace la foto todos quedan congelados.

Ester -He tenido mucha suerte con mi familia, con todo lo que me han dado, con todo lo que me han enseñado, con todo lo que me han querido. Les quiero pero tengo que alejarme de ellos para poder vivir mi vida, para poder saber quien soy, para evitar que ese cariño me ahogue y se convierta en una prisión.
Cada vez que vuelvo a verlos, cuando me despido, es doloroso y me siento culpable. Me siento culpable por no estar más cerca de mis padres, por no ver crecer a mis sobrinas, o por no cogerles el móvil cuando me llaman. Pero creo que ese dolor es la prueba de que el cariño que siento por ellos es de verdad.

lunes, 14 de junio de 2010

Rutina de la familia Herrero Muñoz





Familia Herrero Muñoz. Calle Marques de Viana, 52 6ºD Escalera izquierda. Ocho y media de la noche.


Madre: Inmaculada Maestra
Padre: Juan José Director de un hotel
Hijo mayor: Juanjo Estudiante de Geografía
Hijo pequeño: Oscar Estudiante de ingeniería


Inmaculada en la cocina prepara la cena mientras escucha la radio. Juan José esta en el salón viendo la televisión. Juanjo lee en su cuarto mientras escucha música. Oscar lee una revista de baloncesto en su cuarto.

Inmaculada -(en alto) ¡A cenar!

Los hijos y el padre oyen a la madre pero no reaccionan. Inmaculada empieza a llevar platos al comedor al volver hacia la cocina llama a las puertas de los cuartos de sus hijos.

Inmaculada -¿Cuantas croquetas queréis?

Los hijos responden sin levantar la vista de sus respectivas lecturas.

Juanjo -Cuatro
Oscar -Seis.
Inmaculada -Venga, salid ya y poned la mesa.

La madre vuelve a la cocina y sigue cocinando. Oscar sale de su cuarto y pone la mesa.

Inmaculada -(a Oscar) Pregúntale a tu padre que vino quiere.



Oscar se asoma por la puerta del salón.

Oscar -Papa ¿que vino quieres?
J. José -Igual me da. Saca el que quieras tú.
Oscar -¿Saco el Rioja que te regalaron?
J. José -No, ese no.
Oscar -¿Saco el que esta empezado?
J. José -No.
Oscar -¿Entonces cual?
J. José -No se, el que tu quieras.

Oscar se va a por el vino, lo lleva a la mesa y lo abre. Inmaculada lleva la sopera a la mesa, después se asoma a la puerta del salón.

Inmaculada -A cenar.

Juan José se levanta y se sienta en el comedor. Inmaculada abre la puerta del cuarto de Juanjo.

Inmaculada -Venga ¡Qué se enfría!

Juanjo sigue leyendo un poco y luego se levanta va al comedor y se sienta. Inmaculada sirve la sopa. Sirve primero a Juan José, después a Oscar, luego a Juanjo y finalmente a si misma. El padre y los hijos empiezan a comer. Ella va a cocina deja la sopera, coge las croquetas las lleva al comedor, las pone en la mesa y luego empieza a comer. Todos comen un rato en silencio.

Inmaculada -¿Esta buena?

Todos contestan sin levantar la cara del plato.

Juanjo -Sí.
Oscar -Sí, sí.
J. José -Sí, sí.

Todos siguen comiendo. Suena el teléfono.

Oscar -Ya lo cojo yo.

Se levanta rápidamente y va al teléfono.

Inmaculada -¿Quién será a estas horas?
J. José -Por lo rápido que se ha levantado seguro que es una chica. (a Juanjo) ¿No?
Juanjo -Yo que sé, el sabrá.
Inmaculada -(a Juanjo) Sabes que Don Ramón, el que llevaste en matemáticas en segundo de bachillerato, se jubila este año.
Juanjo -Ya era mayor ¿no?
Inmaculada -No tanto. Él entró en el colegio dos años después que yo, pero bueno sí es más mayor que yo. A mi aún me quedan cinco años para jubilarme.
Juanjo -Y después a descansar. Yo voy a tener que seguir trabajando dirigiendo el hotel hasta sabe Dios cuando.
Inmaculada. -(aparte) Perdona pero yo también dirijo un hotel. Este hotel. A ver os lo voy a volver a explicar para ver si los entendéis. (a Oscar) Deja el teléfono y ven aquí.

Oscar deja el teléfono y se sienta junto a su hermano y su padre. Inmaculada comienza a explicar como si estuviera en clase.


Inmaculada Lo que hago cuando llego a casa no es descansar, es cocinar, planchar, limpiar... todos verbos de la primera conjugación, pero descansar, que también es de la primera conjugación, no. Descanso más cuando estoy en mi trabajo que cuando estoy en casa. Oscar siéntate bien y no comas croquetas en clase. Como veo que os cuesta mucho entender esto, para mañana una redacción. Apuntad en el cuaderno. Redacción, tema: compara las actividades que realizas cuando llegas a casa con las actividades que realiza tu madre cuando llega a casa. Extensión: un folio mínimo.

Fin aparte. Oscar vuelve al teléfono, el resto sigue cenando.

Inmaculada -¿Qué queréis de postre?
Juanjo -¿Hay queso de Burgos?
Inmaculada -Sí, (a J. José) ¿Tú quieres algo?
J. José -Tráeme un trozo de helado.

Juan José se levanta, va al salón, enciende la televisión y se sienta en el sillón a verla. Oscar vuelve del teléfono y continua cenando. Inmaculada vuelve de la cocina le lleva el trozo de helado a J. José al salón y después lleva el queso a la mesa del comedor.

Inmaculada -(a Oscar) Se te habrá enfriado todo.
Oscar -Da igual. Oye mama me voy a ir al cine ahora ¿vale?
Inmaculada -¿No tienes que estudiar?
Oscar -No (a Juanjo) ¿Te vienes?
Juanjo -Hummmmm. Ehhhh.
Oscar -Bueno, mientras te lo piensas me voy cambiando.
Juanjo -¿Qué vas a ver?
Oscar -La del Amenabar ¿Te apetece?
Juanjo -Ehhhhh. Hummmmm
Oscar -Yo me voy cambiando mientras te lo piensas.
Inmaculada -¿No tomas postre?
Oscar -No mama.

Oscar se va a su cuarto y empieza a cambiarse.


J. José -(aparte) Me gustaría viajar más y no solo por ver sitios si no también por los hoteles. Me encantan los hoteles. Todo ordenado, limpio, un poco impersonal pero muy práctico. Por eso me gusta sentirme en casa como si estuviera en un hotel. Posiblemente eso hace que la relación con mi familia se enfríe pero las ganas de estar cómodo cuando llego a casa me pueden. Además ya tengo muchas responsabilidades en el trabajo, no quiero responsabilidades cuando llego a casa.
Inmaculada -Voy a recoger esto.
Juanjo -Te ayudo.

Inmaculada y Juanjo recogen la mesa y llevan todo a la cocina. Oscar sale de su cuarto.

Oscar -(A Juanjo) No te vienes ¿No?
Juanjo -¿Te vas ya?
Oscar -Me voy ya mismo que si te espero a ti lo llevo claro. Venga adiós. Adiós mama, adiós papa.

Oscar se va. Inmaculada y Juanjo en la cocina.

Inmaculada -Ya termino yo esto, vete a ver la tele, pregúntale a tu padre si quiere café.

Juanjo se va al salón.

Juanjo -Papa ¿Quieres café?
J. José -Sí.
Juanjo -(aparte) ¿Y qué más quieres papa? Aparte del helado, el café, el vino bueno, la tele ¿qué mas quieres? ¿quieres algo de esta familia? A veces tengo la sensación de que si me fuera y me sustituyera otro chico parecido a mí, un chico que no da muchos problemas, que estudia cuando tiene que estudiar, que no se droga, que no da malas contestaciones. Un chico como yo, de mi misma edad de mi mismo carácter, no notarías la diferencia. Tendría que hacer el experimento, contratar un actor que me sustituyera y ver cuanto tiempo tardabas en darte cuenta de que ya no estoy aquí.
(fin aparte)
Mama papa quiere café.

Juanjo se sienta en el sillón mira la tele

Juanjo -Uff, Rambo otra vez.
J. José -La primera parte que es la buena, el resto...

Inmaculada entra con el café y con un fajo de exámenes. Le da el café a J. José y se sienta a corregir.

J. José -Gracias.

Miran la tele Inmaculada corrige exámenes.

Inmaculada -La Constitución de Cádiz fue llamada la pepa porque ese era el apodo con el que se conocía a Agustina de Aragón. ¡Madre mía! Estos críos no se enteran de nada.
J. José -Pues suspéndelos.
Inmaculada -Sí eso voy a hacer.
(aparte) (a J. José) Tú suspendido, (a Juanjo) tú suspendido, tu hermano Oscar aunque no esté suspendido también y yo... yo creo que soy la única que se merece un aprobado, incluso un notable, que soy la única que hace los deberes en esta familia.
(fin aparte)
J. José -Ahora es cuando aparece el Coronel Trauman. Esta es la mejor parte.




jueves, 27 de mayo de 2010

Pesadilla

Uno de los miembros de la familia sueña que se encuentra en una comida familiar de domingo sentado a la mesa. Poco a poco, se da cuenta que los lugares están cambiados: el padre se sienta donde el hijo, la madre donde el padre, el hijo donde la abuela... nota algo extraño pero no está seguro de lo que es... Cada miembro habla en correspondencia al lugar donde está sentado. El que sueña está sentado en su sitio. Todo está al revés. Cada uno habla con su voz pero utilizando las palabras del otro. Cuando el soñador intenta hacer entender a los demás lo que está pasando, no le hacen caso, es decir, le oyen pero están en otra cosa o simplemente no entienden lo que quiere decir y siguen a lo suyo o se ríen de él. El soñador se despierta gritando...

Rutina Familiar (Iván)

Bueno, me remitiré a la rutina de la comida diaria de mi familia cuando yo tenía alrededor de los 16 años: en general, solo eramos tres: mi madre, mi hermano pequeño y yo... en realidad cuatro: falta la "chacha" ( o la sirvienta, la criada... como mejor gusteis llamarla, cualquier apelativo suena fatal), en este caso se llama Tere, y venía compartiendo con nosotros desde hacía unos tres años. Yo llegaba del instituto alrededor de las 14,30h y en la casa estaba sólo Tere y a lo mejor tb mi hermano que habría llegado hacía un rato. charlaba un rato con Tere en la cocina (secretamente siempre había deseado a esa mujer, el mito erótico de la sirvienta es real!), subía a mi habitación y dejaba mis cosas, charlaba de algo con mi hermano o esperaba que llegase mi madre del trabajo. Oía a mi madre llegar y al rato se la escuchaba: ¡Niños, a comer!, a lo que raudamente los hermanos acudíamos. Comíamos frente al televisor, con mi madre entre los dos hermanos. Charlábamos de cualquier cosa mientras veíamos las noticias y mientras Tere iba y venía con la comida. En general, en mi familia, menos los domingos, las comidas se han hecho alrededor de la televisión. Es más, se nos nota mucho que cuando a alguno le da por hablar (porque tiene algo que decir) los demás nos empezamos a sentir incómodos porque lo que realmente queremos hacer es ver la tele. Por eso nuestras conversaciones eran entrecortadas e incómodas. La comida diaria duraba lo que dura un telediario, es decir, media hora. Por aquel entonces solía llamar un novio de mi madre al teléfono y mi madre siempre le respondía que no podía hablar porque estábamos comiendo (esto se dió durante muchísimo tiempo, las excusas de mi madre al teléfono, o simplemente las mentiras, porque muchas veces no tenían un sentido lógico, lo hacía de manera compulsiva, motivo de gran sorna por parte de los hermanos). Seguidamente, nos entraba la modorra a toda la familia y quedabamos semidormidos mirando la pantalla. De estos momentos tengo muchos recuerdos de mi hermano y mi madre dormidos uno al lado del otro, mientras la telenovela se desarrollaba sin que nadie la hiciese caso, o semidespertándonos por el excesivo volumen de los llantos o las promesas de venganza. A mi hermano mayor no lo recuerdo a la hora de comer, es curioso, seguramente se quedaría comiendo en la universidad...

sábado, 15 de mayo de 2010

RUTINA FAMILIAR (SALVA)

Padre,madre,hijo,hijo.Familia media bién. Madre cocina , el resto dispersos por la casa, cada uno a lo suyo, padre tele, hijo libro, hijo guitarra. ¡A poner la mesa! Acuden, cada uno desde un lugar diferente de la casa, los hijos siempre, no siempre los dos, el padre a veces. Ponen la mesa, ritual rutina: manteles y servilletas en el primer cajón del mueble del cuarto de estar, el de debajo de la tele vieja. El resto de se trae desde la cocina, con ritmo moroso. Operación interrumpida frecuentemente por teléfono, se atiende , generalmente es para la madre, alguna amiga, su hermana, algunas veces para algún hijo, casi nunca para el padre. A comer: se apaga la tele del salón (padre) y se enciende la del cuarto de estar (hijos). Se sientan siempre en la misma posición: madre en la mas accesible , para ir y venir con facilidad desde la cocina, el padre en la más cerrada, sin salida fácil, los hijos, uno a la derecha del padre (el mayor), el otro a la izquierda de la madre (el pequeño). La mesa es redonda, caben cuatro, cabrán cinco cuando se incorpore alguna pareja, con más comensales abrá que abrirla y con más pasar al salón, a la de las celebraciones. Durante la cena se habla poco muchas veces, mucho pocas veces. Se habla, la madre mas , saca más temas, el padre menos, está cansado ,le da pereza, pero muchas veces bromea, los hijos depende , según la noche y las ganas, nunca se habla por los codos, nunca se desborda de palabras el cuarto de estar. Se presta atención a la tele, a veces se comenta algo, sobre todo entre los hijos, hay complicidad entre ellos en torno a ciertos temas. Embutido, queso , postre, (fruta o yogur): hay que ir a la cocina, generalmente va uno de los hijos, muy de vez en cuando el padre, sobre todo cuando tiene ganas de volver al sillón del salón frente a la tele grande y conviene acelerar los pasos para terminar la cena. En general para todos, tal vez para la madre menos, cuanto antes termine la cena mejor, así cada uno volverá a lo suyo (tele, guitarra, libro). El padre se levanta, lleva algunas cosas a la cocina y se reubica en el salón. Uno de los hijos se levanta, lleva algunas cosas a la cocina, mientras a veces se mantiene una pequeña conversación residual entre la madre y el otro hijo, generalmente el pequeño. El mnatel se sacude sobre el cubo de basura y se vuelve a meter en el primer cajón del mueble del cuarto de estar. La madre termina de recoger en el cocina y prepara café para el padre, se lo lleva y queda también en el salón , frente a la tele grande. Suelen estar también los hijos, al menos uno, el otro, el pequeño, tal vez haya vuelto con su guitarra.

jueves, 13 de mayo de 2010

LOS TEIJEIRO

Mi rutina es la falta de rutina tbe. Nunca hemos sido demasiado estrictos con eso... Quizás lo más curioso era los domingos. Mi padre siempre lleva a mi madre el desayuno a la cama. Los domingos y el resto de días tbe. Pero nunca se comía de plato en mi casa. El domingo mi madre descansaba así que cada uno se hacía el bocadillo de lo que quisiera.
Mi madre empezaba con una tortilla (para ella). Mi padre tiraba de la lata de atún (tbe en bocadillo) y ambos comían sentados en la mesa del hall o a veces viendo la tele. Mi hermana (la mayor) siempre solía decantarse por el bocata de chorizo. Mi hermano por la nocilla blanca (rebañaba el vaso con el dedo y luego lo chupaba el muy guarro) y siempre quedaba la nocilla negra endurecida por las babas y la blanca totalmente rechupeteada. Por último yo (la pequeña) era la única que cocinaba y tiraba del pescado congelado en palitos rebozados.
No sé, mirándolo así no sé qué carallo de rutina puede ser esa.

miércoles, 12 de mayo de 2010

¿MI RUTINA FAMILIAR?

Lo más curioso al pensar en la rutina de mi familia es que no recuerdo especialmente ninguna rutina. Motivos aparte de familia rota y demás. Escarbando en la memoria describo:
Familia compuesta de padre, madre y tres hijos que sólo se llevan 2 años entre ellos.
El padre suele estar ausente por el trabajo, semanas enteras, es correo turístico.
La madre trabaja de contable en una revista inglesa Lookout con un horario fijo y nunca está para comer.
Los hijos están estudiando aún en el colegio.
La hora de la cena. En casa todo el trabajo estaba hiperorganizado. Teníamos turnos para todo:
Uno pone la mesa, otro la quita, otro mete los cacharros en el lavavajillas. Normalmente nos pesan las tareas y acaban incluso subdividiéndose: uno enjuaga la vajilla y otro la mete en el lavavajilla, por ejemplo. Cuando alguien se levanta aprovechamos para pedirle lo que queremos para evitar levantarnos. Si quieres levantarte tienes que pedir permiso. Si quieres algún capricho, tipo un yogur especial, tienes que pedirlo correctamente en inglés: Daddy, may I have a "speisequark"? O como se llamara... El ambiente es distendido a pesar de todo. Los sitios están asignados. Mi padre nunca se levanta. A veces él hace la cena, pero normalmente es algo sencillo que hace mi madre sin muchas ganas ni gusto por la cocina (eso no quita que esté bueno) Mi padre se preocupa porque comamos bien y sobre todo me pone una dieta llevadera para que yo no engorde más y le pregunto si puedo o no comer tal cosa. Mi hermana pequeña es la que más tarda, siempre se queda la última y saborea el postre. Los demás le pedimos, sólo le queda a ella, pero no comparte. Yo tengo complicidad con mi padre y nos reímos. Mi padre dedica palabras amorosas a mi madre. Hablamos bastante, ordenadamente, regidos por el orden de mi padre. Preguntamos por los idiomas, por los amigos que conocemos, mi padre nos cuenta, mi madre más bien escucha... Contamos nuestras cosas del cole, etc.. No se come con la boca llena "te he visto la campanilla", nos recuerdan todas las maneras que debemos seguir en la mesa, también hay que sentarse derecho, la servilleta en el regazo... Al final, cuando hemos acabado sólo podemos levantarnos pidiendo permiso a mi padre. Si mi madre hace algo enseguida mi padre nos anima a que ayudemos a nuestra madre. él sigue sin moverse. él paga por nuestros trabajos. Es el capataz. Cuando acabamos no siempre se pone la tele, sólo si mi padre juzga que el programa o peli merece la pena, si no nos sentamos en torno a la mesa camilla y hablamos o leemos, o hacemos los deberes, o simplemente estamos a gusto todos juntos. las sobremesas siempre han sido momentos largos, muy dilatados en mi casa. Mi padre y madre se sientan en sendos sillones, nosotros en el sofá de sky beige. Finalmente si queremos nos vamos de motu propio a la cama o llegada cierta hora nos mandan a la cama. Siempre damos un beso a nuestros padres antes de irnos a dormir. Dormimos los tres en una habitación. Mi hermano en la cama y mi hermana y yo en la litera. Yo abajo. Jugamos en la litera a dar volteretas y saltos o algún concurso de quién resiste más en la espalda desnuda el picor de la lana de las colchas marroquíes. Desde abajo (la habitación está en la planta de arriba) nuestros padres nos mandan silencio y dormirnos. Les obedecemos y poco a poco, yo leo un poco, y mi hermana quizá... nos vamos durmiendo. Mis padres no recuerdo que hacen. Se suben más tarde. No sé lo que hacen porque soy pequeña.