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martes, 13 de abril de 2010

LOS PODERES DE LA FAMILIA Familia: del latín, famulus, grupo de siervos y esclavos patrimonio del jefe de la gens (sistema social)


Cada dos o tres siglos sucede, es un hecho, dos hermanas sin ser gemelas se escuchan, se sienten, se presienten, están la una dentro de la otra, su nombre científico es gemelicam postemporis. Coloquialmente y en Aragón falsas gemelicas, que chulo!!! pensareis, pues bueno a veces si y otras es una putada. No puedes engañarla, no puedes ocultarle nada, y lo que es peor, no estás completa sin ella, la necesitas para estar entera.
Como si una no tuviera bastante con vivir su vida que además tiene que cargar con la de otra. En fin una vida doble como 007 pero sin tanto glamour y sin ser un súper héroe.

PD. lo tenía por ahí escrito, puede ser divertido para alguna escena.

Sil.

domingo, 11 de abril de 2010

REPROCHES ENTRE HERMANOS VI


Mi querida hermanita: qué otra cosa puedo decirte a estas alturas ya del partido más que te quiero, pq no tengo alternativa, y que mi vida sin ti no sería la misma porque pensándolo muy mucho y de forma serena y fría, sólo podría reprocharte una cosita: PARA QUÉ COÑO TUVISTE QUE VENIR AL MUNDO?? PA JODER??? NO TE PODÍAS HABER QUEDADO EN EL PUTO LIMBO???
Y es que desde luego mi vida no hubiese sido la misma sin tu presencia…. No, desde luego que no…. Empezando porque HUBIESE TENIDO UNA VIDA, cosa que ahora es más bien un aborto de vida. Y es que fue venir tú al mundo y joderse la marrana y perdona mi palabrería y mis malos modales hablando así a una catedrática, claro, la lista! Tenías que haber nacido y lista! Por si éramos pocos y parió la abuela.
Es muy duro vivir a la sombra de la Barbie jugando para toda la existencia el rol de la chochona de turno. Aunque para chocho el tuyo porque cómo se puede tener tanta cara (muy mona eso sí, muy jodidamente perfecta) como la tuya???, cómo es posible? Si pareces la hermana de Reagan la del Exorcista! Mala, que eres mala y si no jodes un día no te quedas tranquila.
Para qué pinchabas tanto y tan constante? Para humillarme? Para ver hasta cuánto podía caer la dignidad de una persona? No era normal, yo era la mayor, deberías haber querido escucharme en algún momento y noooo, tú ya lo sabías todo y lo peor es que siempre acertabas, parecía que estabas compinchada con el demonio y él quien te soplaba las respuestas.
Cómo es posible que te gustara hacerme esas bromas? El hombre sin cabeza! Me encerrabas en aquellos portalones abandonados y me decías que allí estaba! Que en breve vendría a machacarme porque devoraba a las niñas buenas! Me asustabas por la noche cuando estaba tranquila y durmiendo y me ponías tu almohada sobre mi cama! Aborto de Satanás tenía que llamarte! Hiciste que me estuviese meando hasta los once!
Y ahora estoy aquí frente a tu lecho, en este hospital de urgencias, acompañándote aunque no lo sabes. Urgencia ante tu partida pues según los médicos te irás en breve y no sé por qué y me odio por ello, pero lloro y lloro y no paro de escribir sórdidas palabras y no paro de llorar al mismo tiempo.

REPROCHES ENTRE HERMANOS V


Pues bien, como sabéis, yo tengo dos hermanas mayores:Magda de 42 y Pili de 40.He de deciros, que para mi es muy dificil hablar de reproches a un hermano ya que a ninguna de las dos les tengo absolutamente nada que reprochar, sobre todo a la mediana.Desde pequeño me he sentido muy cuidado, respetado y protegido por ellas.Sé que todo esto parece demasiado "blanco" pero es que es así.Cuando yo tenía 7 años, mi hermana mayor (magda) se casó y se fué de casa.Ni siquiera eso le puedo reprochar, ya que obviamente fué la vida que escogió con el que hoy en dia es su marido.Sí es cierto que con ella tengo una relación mucho más fria que con Pili y supongo que será por ello.Mi hermana Pili no se fué de casa hasta que yo tuve 14 años y eso también me permitió tener una relación más estrecha e intima con ella, aparte por la compatibilidad de caracteres.

Con mi hermana Magda tenemos una relación, como os digo, más fria pero no por ello negativa.Es muy positiva, pero más desde la distancia.Aparte de que ambos tenemos más carácter y somos más secos, mientras que Pili es mucho más afable y cariñosa, no dependemos tanto el uno del otro.Apenas nos llamamos y prácticamente sólo tenemos contacto cuando vengo al pueblo, aunque sé que le pregunta muchísimo a mi madre por mi...¿véis?eso sí que se lo he reprochado alguna vez que otra, que apenas me llame, aunque sin ninguna acritud porque entiendo que es su forma de ser así y la acepto tal cual es y sobre todo porque eso no nos impide tener la confianza que el uno en el otro tenemos.He terminado por verlo algo normal, lógico, como parte de nuestro código.Nos entendemos así, pero bueno, reconozco que antes me enfadaba y se lo decía, pero ahora ya no.

Y con Pili...pues todo lo contrario a reproches...estamos súper súper unidos, es más como mi segunda madre, hablamos todos los dias, nos lo contamos todo, nunca me juzga (aún sabiendo como estoy de la cabeza) y me siento muy apoyado por ella.Sería injusto reprocharle algo, injustísimo.Seguramente, y sé que no lo haría, ella sería quien tendria que reprocharme a mi.Considero que alguna vez que otra he sido egoista con ella ó excesivamente caprichoso.Ella es capaz de perjudicarse a ella misma con tal de no perjudicarme a mi, y eso es algo que antes, cuando era más chico, no reparaba en ello, pero hoy en dia sí lo hago y no se lo permitiría.

Ya véis, podria ahora hablaros de miles y miles de reproches pero no serían míos y los estaría inventando...¿y para qué ponerme en una situación que no es la mia???

REPROCHES ENTRE HERMANOS IV


Ir siempre a la zaga en cuanto a buenas acciones se refiere sería el gran reproche que haría a mis queridas hermanisimas.
Siempre he ido la última. Ya al nacer, no sólo fui la tercera, sino que además salí con tres vueltas de cordón umbilical y morada como un higo, dando problemitas desde el principio.
Y la primera en cuanto a disgustos a mis padres. Cuando tienes dos hermanas que creen en su papel de buenas hijas y trabajan duramente en ello es muy difícil superarlas y más cuando te das cuenta que eso de la “buena hija” debe ser algo genético, que tienes o no tienes, como el color de los ojos. ¿Quien sabe a lo mejor dentro de un tiempo también te puedes operar de eso? “Me gustaría ser una buena hija, a nivel tres, desde la distancia y con extra de memoria para fechas de acontecimientos”.
De momento no es posible.

Una se queda con el negocio familiar, cosa importante y que reportará respeto y honor para las generaciones venideras.
La otra les colma de besos y alegría, cariñosa y divertida donde las haya.
Y las dos con una habilidad especial para idear e incluso organizar originales sorpresas para nuestros progenitores, pero “sorpresas de esas que no se olvidan en la vida”.

¿Que les he ofrecido yo aparte de inquietudes y preocupaciones? La pequeña que con 21 años se fue de casa, a Madrid, una ciudad desconocida, sin trabajo, sin su novio y casi sin dinero. Lo dicho, noches sin dormir y dolores de cabeza.
Me he ganado a pulso el título de REBELDE, CONTESTONA, INDEPENDIENTONA, LA QUE VA POR LIBRE, CON LA QUE NO SE PUEDE CONTAR PARA MUCHO y lo ostento con gracia y orgullo. Me pavoneo delante de ellos con mi medalla y aquí no ha pasado nada. A estas alturas cada uno ya sabe cual es su papel.
Pues eso, siempre a la cola de las buenas acciones, que las he hecho, supongo, aunque ahora no las recuerde.
¿Pero de todo esto tienen ellas la culpa? No lo sé, no creo.
Una vez y por mi orgullo me puse a la par de ellas no sin esfuerzo y tuve que pagarlo durante meses. Mi padre cumplía 65 años y quisimos regalarles una cena-sorpresa. Pues nos gastamos una cantidad de dinero que permítanme, en esa época de mi vida, era una obscenidad, pero ¡!!que sorpresa tan maravillosa con la Silvia y todo que viene de Madrid con su escurridizo novio!!!!.
Y no me refiero sólo a sorpresas materiales sino a detalles de tipo emocional, de demostración del cariño y eso; no suelo ser tan fina, tan afortunada u oportuna como ellas.
En fin, que me gustaría que no fueran tan cuidadosas con ellos porque siento que jamás las podré alcanzar en esa carrera “de buenas acciones de hijas ejemplares”. Vaya comentario egoísta de cojones. Así somos señores, para que lo vamos a negar.

Por otro lado, mis padres siempre dicen que somos las mejores hijas del mundo y que han tenido la mejor suerte de todos. Y yo, por supuesto, estoy incluida.

REPROCHES ENTRE HERMANOS II


Ring de boxeo. Hermano pequeño y hermana mediana vestidos de fiesta y con guantes de boxeo. Ella, azules, él, rojos. Hermano mayor de frac, con pajarita, a modo de arbitro del combate. Suena la campana y empiezan un combate violentísimo, muy físico, con el espeluznante sonido de los puñetazos retumbando, entremezcládose con las palabras. Éstas, frente a lo salvaje de la pelea, resultan frías, casi como voces en off neutras o pensamientos dichos en voz alta.

HERMANA MEDIANA: Imbécil.
HERMANO PEQUEÑO: Facha.
HERMANA MEDIANA: Rojo.
HERMANO PEQUEÑO: Subnormal.
HERMANA MEDIANA: Tarado.
HERMANO PEQUEÑO: Paranóica.
HERMANA MEDIANA: Demente.
HERMANO PEQUEÑO: Eres como tu padre.
ÁRBITRO (HERMANO MAYOR): Separándolos.
¡Stop!, nada de golpes bajos. ¡Box!
HERMANA MEDIANA: Estoy hasta las narices de decirte por carta, por teléfono y por mail que vengas a verme, que tienes dos sobrinos que ni los vas a conocer, que soy tu hermana, joder, que pasas de todo y siempre me das largas de buen rollito, muy a tu estilo, más falso que Judas.
HERMANO PEQUEÑO: Estoy hasta los cojones de tus monsergas con la puta familia y la puta mierda de mundo feliz donde vives, con tu casita perfecta, tus cochazos, tu puto “back yard” y toda esa mierda “yanki” que me da asco. Que te den por culo a ti y a tu Schwarzenegger de mierda. No voy a ir a verte nunca.
HERMANA MEDIANA: Eres un desastre, tu vida es un desastre, ni te organizas, ni sabes tener un trabajo fijo como es debido. No tienes un duro, no tienes ahorros, no tienes nada de nada.
HERMANO PEQUEÑO: Por lo menos tengo dignidad. Y dos putos dedos de frente para saber que nunca seré esclavo de nadie, que soy libre.
HERMANA MEDIANA: Muy libre, pero muerto de hambre.
HERMANO PEQUEÑO: Y tú mucho California pero estás amargada y no eres feliz.
La hermana mediana cae a la lona, pero se levanta muy rápido con ayuda del arbitro, algo preocupado y mirando al hermano pequeño con cierta sorpresa, impropia de un juez de boxeo. Furibunda, la hermana se abalanza sobre el rival. Enganchados como en un abrazo, con las caras muy juntas y golpeándose mutuamente en la nuca:
HERMANA MEDIANA: “You mother fucker, son a bitch”, me cago en tu puta madre, malnacido. En que hora te cambié los pañales cuando eras un pingajo. Mira en lo que te has convertido, bestia, maleducado, iiiii...diota.
HERMANO PEQUEÑO: (Imitándola, pero neutro) Iiiii...diota. Maleducado. Uy, qué fina, la “americanita”. Vives muy cómoda a tomar por culo, bien lejos, para no pringarte en nada, ni ayudar en nada, ni estar cuando tienes que estar con esta familia.
HERMANA MEDIANA: Tú vives mucho mejor cerquita, pasando de todo a muerte y chupando del bote, sin asumir ninguna responsabilidad. Claro, con mamaíta siempre al quite: “tu hermano es así, va su aire el pobre, no es mala persona, lo que pasa es que es especial, como es el pequeño”. Y una mierda, no me lo trago. Crece de una puta vez.
HERMANO PEQUEÑO: Y tú me lo dices, que vives en la puta Disneylandia. Ja.
ÁRBITRO (HERMANO MAYOR): (Separándolos) ¡Stop! Nada de golpes en la nuca. ¡Box!
HERMANA MEDIANA: Consentido.
HERMANO PEQUEÑO: Pija.
HERMANA MEDIANA: Niñato.
Suena la campana. Cada uno a su esquina. El arbitro se torna en entrenador de la hermana.
ENTRENADOR (HERMANO MAYOR): Venga, venga, venga, vas bien, saca más la derecha, no le dejes escapar, agárralo y castígale más el hígado. Lo tienes, lo tienes, insiste un poco más y vigila su izquierda. Vamoooos, vamooos.
Suena la campana. Se vuelven a enganchar, cansados, golpeándose los costados.
HERMANO PEQUEÑO: Eres patética, en el fondo me das lástima.
HERMANA MEDIANA: Tú me das asco.
HERMANO PEQUEÑO: Siempre lo he sabido.
HERMANA MEDIANA: Vaya, el listillo, ¿ahora vas de psicólogo o de pobre hijito no deseado?
HERMANO PEQUEÑO: Puta.
HERMANA MEDIANA: (Muy sorprendida) Oye, sin insultar ¿eh?
ÁRBITRO (HERMANO MAYOR): (Separándolos de nuevo, los reúne en el centro y se dirige a ambos) Quiero una pelea limpia. Nada de agarrones ni de golpes bajos. No os aviso más. Empiezo a quitaros puntos pero ya. ¡Box!
HERMANA MEDIANA: Tu vida es una mierda.
HERMANO PEQUEÑO: Y dale. Mi vida es mía y no tengo que dar explicaciones a nadie.
HERMANA MEDIANA: Así te va que no hay dios que te quiera. Fracasas en todo.
HERMANO PEQUEÑO: Eres perversa.
HERMANA MEDIANA: (Burlona, pero neutra) Nene de mamaíta. (Remata) Infeliz, fracasado.
HERMANO PEQUEÑO: Yo también te quiero, hija de puta.
El hermano pequeño cae a la lona y parece K.O.
El arbitro inicia la cuenta, de nuevo preocupado. Al llegar a nueve, el caído se levanta como un resorte golpeándose la cara con los guantes y saltando con renovada energía.
ÁRBITRO (HERMANO MAYOR): (Muy cariñoso y preocupado) ¿Estás bien?
HERMANO PEQUEÑO: Estoy bien.
ÁRBITRO (HERMANO MAYOR): ¡Joder, tío!. ¡Box!
HERMANA MEDIANA: Estás acabado. Y estás más gordo, por cierto.
HERMANO PEQUEÑO: Foca de mierda, te mato.
HERMANA MEDIANA: No puedes con el culo, hermanito.
HERMANO PEQUEÑO: Te voy a matar.
HERMANA MEDIANA: No tienes huevos.
Suena la campana. Cada uno a su esquina. El arbitro se torna en entrenador, esta vez del hermano.
ÁRBITRO (HERMANO MAYOR): (Cada vez más preocupado) Tranquilo, tranquilo, no te dejes llevar. Sigue machacando con paciencia y mete tu gancho de izquierda en cuanto se te agarre. Ya la tienes. Venga, venga.
Suena la campana. Se tantean unos segundos, a distancia, agotados, jadeantes. El arbitro mira a uno y a otro, manifiestamente alterado, disgustado y a punto de llorar. Se vuelven a abrazar violentamente. El arbitro los vuelve a separar con mucho esfuerzo.
HERMANA MEDIANA: Llama a tu mamá ahora, nenaza.
HERMANO PEQUEÑO: Cabrona.
Vuelve a sonar la campana, vuelven a sus esquinas. El entrenador va llorando y gritando de una esquina a otra, desquiciado.
ÁRBITRO (HERMANO MAYOR): (A la hermana) ¡ Déjalo, no merece la pena! Tiro la toalla, mira.
HERMANA MEDIANA: ¡Ni de coña, tengo que matarlo!
ÁRBITRO (HERMANO MAYOR): (Al hermano) ¡No me compensa verte así! ¡Se acabó!
HERMANO PEQUEÑO: ¿Se acabó, el qué? ¡Y una mierda! Tengo que machacarla.
ÁRBITRO (HERMANO MAYOR): (A la hermana) ¡Basta, por dios!
(Al hermano) ¡Déjalo! (A la hermana) ¡No os machaquéis más!
(A los dos y mirando al público, desde el centro del ring, de repente muy sosegado,)
Decía la abuela Marina que parecía mentira que un bebé naciera de un simple escupitajo. También decía la abuela, al final de su vida: “¿Pa qué?, ¿todo esto, pa qué?”
Tuvo dos hermanos. La pequeña, la Esperanza: con 10 añitos las monjas la dejaron “sordamuda”, como ella decía, de una paliza en el orfanato. Marina cuidó de su hermana enferma durante más de 40 años. El mayor, el facha, como ella le decía, fue militar del lado fascista durante la guerra. Y un déspota. Marina era socialista de carné desde muy joven. Llegó a pasar clandestinamente explosivos para los rojos. Adoraba a sus dos hermanos.
Los dos hermanos, ya sin guantes, se abrazan al mayor. Los tres sonrientes.
HERMANA MEDIANA: (Al pequeño) Te van a encantar los California Rolls que he traído.
HERMANO PEQUEÑO: (Resignado y farfullando) Yo soy más de chorizo.
HERMANO MAYOR: (Conciliador) Anda, vamos a echar una mano a mamá con la mesa.

Salen. La hermana canturrea feliz el Gingle Bells.